
En los últimos años hemos sido testigos y victimas de la complicación de las condiciones laborales. Se han incrementado las horas de trabajo en aras de la plusvalía, de una carrera laboral prometedora de prestigio, poder y reconocimiento, con una disminución considerable de las horas de descanso y el desencadenamiento de enfermedades de todo tipo a temprana edad, un abandono de la familia, descuido de la pareja, asilamiento de los amigos, cancelación de actividades recreativas entre otras que dan como resultado una considerable devaluación en la calidad de vida, cayendo en la enajenación del ser, "soy ajeno a mi y por ende a todo, sobre todo a lo emocional, a lo que no es tangible o práctico".